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   Sentido del arte 

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               Cuatro señales para todos los tiempos 

                               En la historia humana parece que jamás confluyeron tan fuertemente cuatro
                               conceptos que trastocarían la conducta de los humanos: el materialismo 
                               dialéctico (1848), la evolución (1850); el psicoanálisis (1890) y la 
                               relatividad (1905); y en verdad, dejarán notables huellas en las artes.

Manifiesto

Según la Real Academia de la Lengua, un manifiesto es un "Escrito en que se hace pública declaración de 
doctrinas o propósitos de interés general"; y el Webster Dictionary define manifiesto como "a written 
statement declaring publicly the intentions, motives, or views of its issuer"

La efervescencia social y política que viene desde los tiempos de la Revolución Francesa, llegará a 
principios del siglo 20 al surgimiento de las sociedades socialistas, las que enuncian su ideal por 
medio de un documento equivalente a las Tablas de la Ley de Moisés, que llamarán "Manifiesto", 
específicamente surge de la teoría del materialismo dialéctico de la que deriva el materialismo 
histórico y el concepto de lucha de clases; sus autores lo definieron como "un detallado programa 
teórico y práctico, destinado a la publicidad, que sirviese de programa del partido (comunista)".

En Febrero de 1848 fue publicado el documento "Manifest der Kommuniftifchen Partei", "Manifiesto del 
Partido Comunista" de Kart Marx y Frederick Engels. Con posterioridad, varios movimientos políticos y 
sociales comenzarán a nacer refrendados por un "manifiesto".

Es así como en Febrero de 1909, la portada de Le Figaro, en París publica el primer Manifiesto 
Artístico, documento que establece una estética que responderá a un paradigma de su tiempo.

Filippo Tommaso Marinetti nació en 1876, en Alejandría, Egipto.

Marinetti no pintaba ni hacía música, sino que materializaba su arte utilizando como elementos 
constituyentes, los avatares políticos y bélicos. 

Marinetti será el idolillo que impregnará de arte al grupo de pertenencia del fascismo.

Al igual como lo haría Warhol en Estados Unidos, años después, Marinetti cree que participa de la 
fundación de una sociedad óptima. Cree en la guerra como "única higiene del mundo".

En uno de sus pasajes más alucinantes, da a conocer la noticia de que el ejército Japonés estaba 
usando huesoshumanos para la producción de pólvora, ante lo cual exclamó: "¡Gloria a la ceniza 
indomable del hombre que revive en un cañón". 

Calificará a éste como un caso de "violencia sintética". 

Como siempre ha ocurrido, y seguirá ocurriendo, los grupos humanos que adoran un paradigma, se 
aglutinan por medio de un arte. En torno al fascismo, la política exacerbada y la guerra, el 
artista fue Marinetti y muchos otros, de otras especialidades que pertenecían a ese grupo.

Como siempre ha ocurrido, y seguirá ocurriendo, los grupos humanos que adoran un paradigma, se 
aglutinan en torno a él por medio de un arte. En torno al fascismo, la política exacerbada y la 
guerra, el artista fue Marinetti y muchos otros, de otras disciplinas que pertenecían a ese 
grupo.

La idea de los manifiestos se hizo popular y los siguientes artistas creyeron, por muchos años 
que el arte se podía concebir a priori y declarar mediante un refrendo llamado manifiesto.


Evolución

La segunda señal es la Teoría de la Evolución, que explica la sucesión de procesos mediante 
los cuales se pueden observar variaciones de una especie; resultó ser también una manera de 
explicar cambios culturales, lo cual es una aberración, ya que en la teoría de la evolución 
interviene la repetición en gran cantidad de casos junto con la probabilidad de que en la 
mayoría se genere un cambio; pero esto no se observa, por ejemplo, en la pintura; aun así, es 
común ver historias del arte que parten de la prehistoria y que no muestran una relación 
evolutiva entre la pintura neoclásica y la pintura metafísica, por decir algo.


Psicoanálisis

La tercera señal es la Teoría del Psicoanálisis es la vía por la cual por primera vez se 
demuestra que, el templo inviolable de la mente, puede ser penetrado y puesto a la vista 
de los demás. Muchos artistas comienzan a hablar de automatismo psíquico, o que ciertas 
obras de arte son representaciones psicoanalíticas. El psicoanálisis llegará a aplicarse 
al comportamiento social, con Lacan y Marcuse.

Probablemente la teoría del psicoanálisis produjo un enorme impacto en la conducta humana 
porque penetró en el interior de la mente; y parece como si violara una esfera que hasta 
la fecha se creía que sólo Dios podría conocer.

André Bretón, quien fue un activo creador de grupos de vanguardia en el arte, escribió 
el primer Manifiesto Surrealista, nombre acuñado antes por Guillaume de Apollinaire, por 
lo que lo redefine así: "Sustantivo, masculino. Automatismo Psíquico puro, por cuyo medio 
se intenta expresar, verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento 
real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la 
razón, ajeno a toda preocupación estética o moral" 

Bretón se refirió específicamente al automatismo psíquico, que le interesaba, probablemente 
porque él mismo era de profesión psiquiatra. 

Escribió: "Freud ha demostrado que en esta profundidad ‘abisal’ reina la ausencia de 
contradicción, la movilidad, debida a retrocesos y avances, de los niveles emotivos, la 
intemporalidad y la sustitución de la realidad exterior por la realidad física, sumisa 
únicamente al principio del placer. El automatismo conduce en línea recta a esa región. 

La otra ruta ofrecida al surrealismo es la fijación de las imágenes del sueño por el 
llamado trompel’oeil (precisamente su debilidad); pero se ha comprobado por experiencia 
que es un camino mucho menos seguro e incluso abundante en riesgos y extravío", texto 
que aparecido en un catálogo de exposición surrealista en 1945, citado por Jean Cassou 
en "Panorama de las Artes Plásticas contemporáneas", 1960.


Relatividad

Finalmente, la cuarta señal es la Teoría de la Relatividad que habla de un astronauta 
que vuelve del espacio y se encuentra con su hermano gemelo. Pero paradójicamente, el 
que permaneció en la Tierra es notablemente más anciano. Hasta aquí puede formar parte 
una suerte de imaginación creativa; pero si son científicos quienes ratifican esa 
veracidad, se produce una gran perturbación en la mente intuitiva. Uno puede entender 
que si una manzana se desprende de un árbol, entonces caerá debido a la enorme cantidad 
y peso de la tierra; pero la teoría de Einstein parece casi absurda, por lo que es difícil 
creer algo así, a menos que se hagan estudios avanzados de física. Esta relación con el 
tiempo, le preocupa a Marcel Duchamp, quien crea obras enigmáticas que guardan alguna 
relación con la relatividad.

Surge en medio de la industrialización, la aparición de los medios de transporte; de 
tecnologías que permiten ver objetos extremadamente pequeños y otros extremadamente 
grandes y lejanos. La teoría de la relatividad de Einstein, divulgada en 1905 dice que 
el tiempo, que se creía invariante y que transcurría independiente de todo lo demás que 
ocurría en el cosmos, en realidad varía, y ¡puede ser más duradero o más breve 
dependiendo de la velocidad con que se muevan los objetos!

Y como si fuera poco, afirma que nada se puede mover más rápido que la luz. Este 
concepto es dramático en un tiempo en el que todo lo que se construye se mueve cada vez 
con mayor rapidez. Fábricas repletas de máquinas que tiran millones de productos por 
hora; vehículos capaces de transportar a los humanos a otras regiones del planeta en 
pocas horas. Y en definitiva, Einstein nos hace ver que todo podrá ir cada vez más 
rápido, pero hay un límite y un final: nada será más rápido que la luz.

Por aquel tiempo, se había medido la velocidad de la luz y se sabía que era de 300 
mil kilómetros por segundo.

Cuando uno encendía la lámpara eléctrica en una habitación, daba la impresión que la 
luz aparecía instantáneamente en todos los rincones. Era muy difícil pensar que 
tuviera una velocidad y que no hay nada más rápido que ella.

Tales ideas, confirmadas enfáticamente por todos los científicos del planeta, son 
turbadoras y extravagantes para la gente común.

Dieron lugar a desenfrenadas ideas en que se imaginaron mundos fascinantes y 
absurdos. Los humanos se caracterizan por imaginar mundos, y con esta teoría se les 
abría una válvula de escape colosal. 

Es claro que el género literario de la ciencia ficción se ha visto intensamente 
influenciada por las trastocaciones temporales, los viajes en el tiempo para 
observar lo que pasó o lo que pasará y enfrentarse a la paradoja déjà vu de 
sentir que se ha vivido una experiencia que uno sabe que es imposible o de la 
teórica existencia de mundos paralelos. 

También se puede ver que las últimas teorías de la física siguen alimentando a la 
literatura de otras rarezas del mundo real.
        

© Jaime A. Maldonado
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