El tritono diabólico
Las estructuras musicales se forman por medio
de una sucesión de tonos que tienen unas frecuencias
determinadas afectan nuestro estado anímico.
Al principio del primer milenio de nuestra era, ni siquiera existía una notación apropiada para registrar la
música. Hucbaldo, hacia fines del 900 fue uno de los primeros autores que intentaron formalizar la notación musical.
Los occidentales usamos 12 tonos: DO, RE, MI FA, SOL, LA y SI. También hay semitonos entre algunas de ellas. Los
nombres y también la cantidad son una arbitrariedad. Guido D’Arezzo, en la Edad Media, las denominó así en base
al himno de San Juan:
Ut queant laxis
Resonare fibris
Mira gestorum
Famuli tuorum
Solve polluti
Labii reatum
Sancte Ioannes
Con posterioridad la nota UT se cambió por el actual DO.
Estos detalles se han ido perfeccionando con el tiempo, incluyendo una “teoría musical” y métodos.
Las normas ISA, ISO, DIN y otras se han estado usando intensamente para regular el conocimiento tecnológico. En
el caso de la música, en una conferencia de la International Standards Association (ISA), en Mayo de 1939, fijó
la nota LA de la cuarta escala, a una frecuencia de 440 herz, como un estándar internacional, que prevalecería
por sobre un intento previo de fijarla en 439 herz. En la actualidad, las orquestas se basan en este tono
fundamental normalizado para afinar todos los instrumentos, lo cual es importante ya que si, casualmente se
encontrara un violín y un piano por ejemplo, habría que atemperar el violín; pero si un piano y un xilófono
estuvieran afinados en forma distinta, no habría ninguna manera de tocarlos en un mismo concierto, ya que no se
pueden afinar lo suficientemente rápido.
Translator's Note: The musical annotation system used
in Spain, French, Italy, Latin America and others
countries is that which is quoted by the author and are
equivalent to the notes C, D, E, F, G, A, and B,
respectively, used in Germany, England, USA and other
countries.
¡Antes de esa fecha, una nota LA podía sonar a cualquier frecuencia y nadie se preocupaba demasiado!
Los luthiers garantizaban los tonos de sus instrumentos; pero no coincidían necesariamente con los de otro
fabricante. Los griegos usaban 7 notas y en China en 3000 A.C. tenían un sistema pentafónico. Los músicos
actuales han encontrado que algunas de esas notas coinciden con las preferencias actuales, es decir, nos agrada
la misma relación de frecuencias, por lo tanto, las formas musicales en diferentes culturas han de depender de
otros factores.
Uno de los primeros teóricos del arte de la historia, el indú Bharata, se refirió a un sistema Tonal Modal, es
decir, una serie de sonidos permitidos para una pieza musical que le daban un carácter especial a la
composición. Los griegos también llegaron a definir varios sistemas modales.
Los músicos suelen referirse a algunos modos como inestables, es decir, producen cierta sensación que obligan a
que la línea melódica se traslade a otro modo más estable.
Guido D’Arezzo, que gozó de mucho prestigio por haber sido protegido por el papa Juan XIX adoptó varios modos
griegos y en aquel tiempo, uno de ellos sonó particularmente inestable. Los teóricos de la composición, casi
todos beatos que se convirtieron en poderosos difusores de la música, comenzaron a mirar con malos ojos lo que
se llamó el tritono que se produce al tocar un DO y un FA#.
Esta combinación, se da en el modo locrio. Hay historiadores que afirman que hubo una proscripción eclesiástica
de usar el tritono en la composición musical ya que le atribuían cierto poder maligno que inducía en las personas
a inclinaciones perversas, lascivas o lóbregas, por lo que se comenzó a hablar del “diabolus in musica”.
Hasta nuestros días, las bandas trash prefieren el tritono, ya que facilita la composición de pasajes tenebrosos
o diabólicos.
No parece muy razonable que cierta combinación de notas pueda ser portadora de mensajes satánicos, y menos
que el demonio se aproveche de los músicos que usan el tritono, para pervertir a las personas; sin embargo, si
uno escucha serenamente, un pasaje de los más célebres compositores modernos, encontrará que el uso del tritono
en efecto, facilita la composición de una música que evoca tensión e induce emociones de pena y temor.
Igor Stravisky debería estar al principio de la lista con la suite El Pájaro de Fuego, cuya danza infernal quedó
magistralmente estampada en esa partitura, con la combinación DO-FA#.
Por otra parte, Götterdämmerung, "El ocaso de los dioses" de Richard Wagner, que describe la no menos
escalofriante muerte de Sigfrido, que siempre resultaba indemne, porque tenía protegido todo el cuerpo, excepto
una parte en la espalda, donde su enemigo clavó la espada. Este hecho aciago impediría que se recuperada el
famoso anillo de los nibelungos. Su muerte fue tan terrible y dolorosa que el tritono diabólico parecía el
mejor modo de fijar ese dolor y el horror que seguiría.
Finalmente, no puedo dejar de citar la "Sonata de Dante" de Franz Liszt, donde la belleza y al mismo tiempo el
miedo, se exhultan magistralmente por medio del tritono diabólico; modo apropiado para describir ese pasaje
de la Divina Comedia.
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