Juego y simbolismo
La peculiaridad del juego está enraizada en lo estético, se considera que
es una conducta propia del reino animal, incluyendo a los humanos, por lo
que no es necesariamente un asunto cultural o intelectual. En este aspecto
hay que destacar las ideas de Johan Huizinga, quien, quiéralo o no,
asume que hay una relación biológica.
Esta idea es crucial, ya que conecta el comportamiento lúdico con la biología y el sentido de la vida y de ahí, a
hacer un análisis del comportamiento humano en relación a su historia natural. Se pregunta si caerá en el
dominio estético debido a la asociación con lo bello (incluyendo el ideal de belleza del cuerpo). Por su
parte Schiller mucho antes también consideraba al arte como juego; sin embargo desde un punto de vista
distinto, ya que su concepto de belleza no aceptaría conexión alguna con un pasado animal.
Según Huizinga, “Todo juego y todo arte significa algo”. "Dentro del campo de juego existe un orden propio
y absoluto. He aquí otro rasgo positivo del juego: crear orden, es orden. Lleva al mundo imperfecto y a la
vida confusa una perfección provisional y limitada. El juego exige un orden absoluto." "El juego, decíamos,
propende, en cierta medida, a ser bello".
Pocos años después de la publicación de "Homo ludens", Ernst Cassirer 1 desarrolló su concepto de que el ser
humano es un animal simbólico, cuestión que llevaba varios años siendo motivo de discusión. Afirma que "El
artista es un descubridor de las formas de la naturaleza lo mismo que un científico es un descubridor de
hechos o de leyes naturales"; las obras de arte "no son ni puramente representativas ni meramente expresivas.
Son símbolos en un sentido nuevo y más profundo". "Toda gran obra se caracteriza por una profunda unidad
estructural", por lo cual generará formas simbólicas. Se conjugan otra vez la idea de belleza y de unicidad,
que en este caso condensa en una forma simbólica.
Una forma simbólica es una representación sensorial que representa a alguna cosa. Las obras de arte serían
formas simbólicas que representarían cosas que no necesariamente conocemos. Por ejemplo, la Quinta Sinfonía
de Beethoven.
Aunque no todas las formas simbólicas representan cosas desconocidas, ya que una cruz roja en la cultura
occidental representa salvataje, salud y ayuda humanitaria. Hans-George Gadamer dirá: "algo que no está de
modo inmediato en la visión comprensible como tal".
Pero la afirmación más interesante para este ensayo es que: "El juego nos proporciona diversión y recreo;
pero también sirve a un propósito diferente, tiene una importancia biológica general en la medida en que
anticipa actividades futuras". "Por otra parte, el arte nos enseña a visualizar y no simplemente a
conceptualizar o utilizar las cosas"; idea perfectamente coherente con su concepto de que el arte genera
formas simbólicas, y por consiguiente no puede configurar una argumentación acerca de la cosa representada,
cuando en realidad la cosa representada fue la cosa primordial percibida en la mente del artista, la cual
los demás no pueden ver.
El símbolo puede ser interesado o no (una cruz maltada identifica a un minusválido). Pero no todo símbolo
será interesado, algunos, y en especial aquellos que se asocian al arte, son desinteresados.
Cassirer considera que el juego y también el arte son generadores de formas simbólicas; mientras que
Huizinga afirma que el arte es una forma de juego.
Quizá Cassirer sea quien más ha insistido en que los objetos artísticos constituyen una estructura teleológica,
que puedo resumir en su aseveración de que "Toda gran obra de arte se caracteriza por una profunda unidad
estructural". Mi concepto es que constituye una tríada espacio, tiempo e inmanencia que al mismo tiempo la
hace bella e identifica a quien la posee.
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