Helen Keller
Es difícil encontrar en la historia una mujer con una inteligencia más
fascinante que la de Helen Keller; quien a los 19 meses de edad, perdió
la visión y el oído a causa de una enfermedad. Se sabe que la visión
sufre importantes cambios a esa edad y permiten que la persona
desarrolle adecuadamente su percepción.
También es sabido que a la inmensa mayoría de la gente mayor no le queda en la memoria un recuerdo
de su experiencia de aprendizaje de aquellos años. Por lo que Helen Keller no alcanzó a formarse una
idea del mundo visual y auditivo como las personas normales lo conocemos y debió descubrirlo solamente
por medio del tacto.
Así lo hizo y aunque tuvo una tutora inteligente y perseverante, es notable que la niña haya llegado
a ser una famosa escritora. Anne Sullivan guió a Helen para que conociera el mundo sensible en forma
sistemática. El único medio de contacto entre ellas era el tacto.
Helen cuenta en su libro “The Story of My Life”, 1902, su desconcierto cuando encontró a su padre con
un papel frente a su cara:
"Cuando tenía cerca de cinco años de edad, nos trasladamos desde la pequeña
casa cubierta de enredaderas, a una nueva más grande. Mi familia la constituía
mi padre, mi madre, dos medio hermanas mayores y además una pequeña
hermana llamada Mildred. Mi más temprano recuerdo de mi padre fue cuando
yo iba haciéndome camino a través de un gran enredo de diarios hasta donde
estaba él sosteniendo un trozo de papel frente a su cara. Quedé muy intrigada
al no entender qué estaba haciendo. Imité esta acción, incluso usando las gafas,
pensando que así resolvería el misterio. Pero no encontré el secreto por muchos
años. Luego me enteré lo que eran esos papeles y que mi padre editó uno de ellos".
En consecuencia, las preguntas en torno al conocimiento son: ¿conocemos por la vista y el oído?
¿Conocemos por el resto del cuerpo? ¿Son las interacciones entre humanos las más poderosas transmisoras
de conocimiento?
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